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LA 4ª COMPAÑÍA, EL CINE MEXICANO QUE MERECE LLENAR SALAS

 

Entre todas las películas mexicanas que abarrotan las salas de cine reciclando la misma fórmula una y otra vez viene a refrescar la cartelera "La 4ª compañía", apostando por un género diferente.

Dicho filme fue escrito por Mitzy Arreola, quien también lo dirigió junto a Amir Galván.

El argumento se centra en el equipo de fútbol americano "Perros" perteneciente al reclusorio Santa Marta Acatitla, dicho equipo surge en la década de los 70’s a raíz de un programa que busca promover la readaptación de los presos pero que eventualmente pierde toda relación con este objetivo.

Los “Perros” terminan convirtiéndose en una organización delictiva que opera dentro y fuera de la cárcel sin importar su condición de presos, estos delitos se llevan a cabo por órdenes francas del director del penal, así que los jugadores de fútbol para mantener la autoridad que les da pertenecer a este grupo deportivo deben obedecer. Robar autos, asaltar bancos, cobrar “impuestos”, son sólo algunas de las actividades ilícitas que deben realizar.

Al contar de qué trata esta película puede pensarse que es una buena historia de ficción, pero no es así, si bien la película tiene sus disyuntivas, está basada en un hecho real.

La cabeza de dichos delitos era Arturo (el negro) Durazo, quien irónicamente fungió como Jefe de la policía capitalina, el funcionario brindaba todas las facilidades para que los presos pudieran salir sin ningún problema de la cárcel a realizar los ilícitos e incluso divertirse.

Esta película es un gran acierto en diversos sentidos, la interpretación de los papeles por los diversos actores son acertadas; la inserción de imágenes documentadas sobre los personajes a los que aluden en la narración le da fuerza y credibilidad; el hecho de que haya sido grabada en el mismo penal donde sucedieron los hechos dota de contextualización al espectador y la última y la que más importancia tiene a mi parecer, ya que va más allá de la pantalla, es que algunos de los presos que aparecen en la cinta son integrantes de la Compañía de Teatro Penitenciario, con esta participación obtuvieron remuneración y se les descontaron días de sentencia, lo que es una muestra fiel de que sí existen maneras de hacer posible una reinserción en la sociedad si se eliminaran diversos vicios.

La película está ubicada en los años 80’s pero las problemáticas que se exhiben siguen existiendo y peor aún se han multiplicado, la sobrepoblación, las cuotas por cualquier mínimo derecho, el autogobierno que reina dentro de los penales en donde la autoridad oficial pierde poder y éste pasa a manos de los mismos internos.

Es por eso que para pensar en una readaptación es necesario pensar primero en mejores condiciones para los presos, pero el tema pasa de largo en la agenda pública.

“Es necesario insistir hasta el infinito para que las cárceles tengan un sentido humano”. Concepción Arenal, penitenciarista del S. XIX


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