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Barón Chumedo, la importancia de portar un nombre de batalla original

En la década de los ochenta, destacó un personaje que por su entrega y dedicación se ganó el reconocimiento del público aficionado al deporte por excelencia como es la lucha libre profesional.

Desde su infancia se aficionó al deporte y a temprana edad se inscribió en el Pentatlón donde adquirió condición física y cuerpo atlético, practicó entre otras disciplinas box y futbol, por su porte lo apodaban “el luchador”.

La curiosidad natural de la juventud lo llevó al gimnasio Gloria, donde se encontró con Chico Hernández, quién sin ser su profesor le permitió adentrarse en la lucha libre, pero sin los conocimientos necesarios tuvo su primer enfrentamiento.

En un descuido su rival le lastimó la boca haciéndolo sangrar, pero este detalle lejos de causarle rencor, picó su orgullo para prepararse más y en otro momento superarse y vencer a su oponente.

Posteriormente aprendió las bases, lucha grecorromana e intercolegial de esta manera ingresó a diversas carteleras, se enmascaró como El Cuervo Blanco en la etapa de fogueo presentándose en todo el circuito capitalino.

Las arenas de Raúl Reyes fueron testigos de su desempeño, Apatlaco, Del Moral, Puente Negro entre otras, tuvo una rivalidad encarnizada con Rocambole quien era uno de los integrantes de La Dinastía Imperial.

Sus enfrentamientos ocuparon la atención del respetable en diferentes locales, les daban emociones al por mayor, pero el deportivo Moctezuma fue el afortunado al programar el esperado encuentro de máscara contra máscara.

Duelo tenso y muy disputado, el cual finalmente fue ganado por Rocambole, quien años después sería El Villano Quinto, su rival dio el nombre de Juan González pero entre sus amigos era conocido como “Juan sin Miedo”.

Un vecino que tenía problemas de habla, lo pronunciaba como Juan Chumedo y el decidió dejarlo de esa forma, poco después lo presentaron con Rafael Olivera Figueroa promotor de la Astro Pista Texcoco.

Coincidió con otros promotores que debido a su desempeño no necesitaba máscara, sin embargo no le convencía mucho el nombre de Juan Chumedo, este en su vida cotidiana usaba sombrero y en sus presentaciones una capa muy amplia.

Olivera Figueroa prometió incluirlo en sus funciones, pero por su aspecto decidió ponerle Barón Chumedo, sin avisarle del cambio, Juan llegó a la función y se decepcionó de no verse programado.

Rafael Olivera le aclaró el detalle, comentándole que iba en la lucha estelar, como socio de Atila contra El Solitario acompañado de Tinieblas, por cierto recuerda que poco tiempo después el enmascarado de oro murió.

Barón Chumedo ya no soltó las batallas estelares, su nombre se mantiene hasta la fecha en el gusto del público, actualmente disfruta de todo lo que hizo y con la seguridad que

volvería a ser luchador si tuviera la oportunidad.

Algunos cetros que obtuvo fueron el ligero y welter en diferentes épocas, entre otras anécdotas que rememoró a Juan Maldad en grata reunión acompañado de Tupac Amaru, Súper Bólido y Doctor Karonte.

Queda demostrado que el nombre que se usará a lo largo de toda su trayectoria deberá ser auténtico y con inspiración, pues con el se convivirá mucho tiempo, que sirva esto de ejemplo para las nuevas generaciones.

Invito a nuestro auditorio a continuar con el apoyo al deporte por excelencia que es la lucha libre, estos elementos nos representan con éxito en el extranjero, poniendo en alto el nombre de nuestro país.

 

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