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¡Música, copas y pan!

MASA MADRE.- ¿Alguna vez te han invitado a una cena o comida formal?  Seguramente de inmediato entras en pánico por cómo te debes vestir y comportar, pero has pensado ¿en cómo debes comer el pan?

 

 

El pan es un alimento que está presente en  casi todos los eventos donde haya alimento que compartir y en los formales es imposible no verle, debemos darle la importancia y  el respeto que se merece, no es solo un artículo de adorno, es un compañero que nos ayudará a demostrar nuestra pericia social en esos momentos de elegancia, veamos:

De manera general está colocado sobre un platito auxiliar del lado izquierdo del servicio de platos y cubiertos, a  la misma altura de la disposición de las copas. Éste puede estar en porciones o en rebanadas, pero la etiqueta rigurosa marca que deba ser en una sola pieza de tamaño individual, costumbre heredada de los egipcios.

Ahora ya sabemos dónde localizarlo, algunas ocasiones se suele servir al momento y no lo veremos hasta iniciar el servicio. Nunca debemos pedir que lo dejen en otro plato.

Bien, ahora que ya estamos iniciando la cena o comida, debemos tomarlo con las puntas de los dedos, no con la mano completa, trocear una porción a la vez y del tamaño que no llene por completo la boca. No es válido partir toda la pieza de pan y dejarla hecha cachitos  e ir tomando uno a uno, tampoco cortarlo con el cuchillo. Esto último es imperdonable, como lo es también, el que por alguna razón haya alguna parte del pan que no te guste o no desees comer - decorados de semillas, frutos secos,  granitos de sal o corteza muy seca-  eso está bien. Si vamos  a quitar los adornos del pan como los descritos, tenemos que separarlos del resto de la pieza junto con la corteza que lo contiene, esas partes sustraídas no hay que amontonarlas ni esparcirlas en el platito para el pan y mucho menos en la orilla  del plato que esté en uso, como tampoco  a un lado del servicio,  sobre el mantel o en la servilleta, solamente se dejaran en el platito del pan. Otra acción que no debemos hacer, es raspar el pan con cualquier cubierto o cuchillo;  nos  veríamos como un asesino en potencia y las virutas que se generen volarán  a otro comensal, provocando la molestia a más de uno.

Jugar con el pan también está prohibido, en nuestro país México, solemos quitar el migajón y hacer una bolita con él o apachurrarlo entre la mano y comer solo la corteza, eso nunca lo debemos hacer, si no quieres o no puedes comer el pan tal como es presentado, lo dejaremos en el plato sin tocar, sin pellizcar u ofrecer a otro comensal.

A veces, nos dan un plato con guarnición de verduras las cuales se resisten a los cubiertos, entonces nuestro amigo el pan viene a salvarnos, nos ayudará a empujar esos chícharos u otras verduras hacia el tenedor y poderlos llevar a la boca, dos o máximo tres veces, y después ese trozo de pan deberá ser  llevarlo a la boca también, no lo dejaremos en el plato donde hemos comido, ni sobre la mesa o tirarlo al suelo y mucho menos lo devolveremos al platito del pan.

Y si el platillo que nos ofrecen lleva una salsa deliciosa y no queremos perdernos toda su experiencia, hay una mala noticia, si no hay confianza entre nosotros y quien ofrece la comida o cena formal y los invitados, no podremos hacerlo y tendremos que dejar esa delicia, pero por el contrario si existe confianza o algún otro comensal lo está haciendo, siempre que sea un compañero de mesa,  pincharemos el pan con el tenedor en uso (jamás tomaremos directamente el pan con la mano) y lo llevaremos a recoger la salsa con discreción, eso implica no patinar la porción de pan por todo el plato, ni más de una vez.

Por fin llegamos al postre, ah, pero el pan muchas veces también llega hasta  este broche de oro de cualquier buena cena o comida formal, siempre y cuando se componga de quesos y preparaciones dulces que lo ameriten, por lo general se ofrecerá otro pan ad hoc al plato ofrecido, pero nunca utilizaremos el que nos quedó de los otros tiempos ni para el postre a base de queso o de algún otro tipo de postre que no la amerite, por más que nos guste el helado con pan.

Así que ahora ya sabemos cómo conducirnos con el mejor compañero de esa cena o comida formal y podremos disfrutar de un momento excepcional… ¡Buen provecho!

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